El enemigo de un guardia de seguridad

Acabamos de regresar de un curso especializado de tiro para francotiradores y para guardias de seguridad en Israel, donde llevamos a todo un escuadrón de guardias del Estado Mayor Presidencial para actualizarse en técnicas de tiro, en el buen manejo de armamento de fuego, así como en tácticas defensivas y ofensivas en combate personal y armado.

Los guardias de cualquier estado mayor tienen una  sola misión, simple en palabras pero difícil en ejecución, esta simple misión es cuidar a los presidentes y a altos mandatarios de estado.

Para hacer esto adecuadamente, es necesario saber cuál es el mayor peligro para sus clientes y cómo contrarrestarlo efectivamente, para garantizar la seguridad de los mandatarios de la mejor manera posible, ya que muchas veces salvaguardar a una de estas personas significa salvaguardar el destino de un país o del mundo entero, cuando este mandatario es de alta importancia.

Generalmente el peligro más grande al cual se enfrenta un mandatario de estado o cualquier individuo que sostenga una oficialía mayor es un francotirador, cuya misión será siempre acabar con la vida de su blanco con un solo movimiento de su dedo.

Al saber esto, es necesario conocer la manera de pensar y operar del oponente para poder evitarlo o destruirlo de la manera más veloz y eficaz posible.

La labor de un francotirador es una labor muy compleja, la cual requiere de todo un procedimiento antes de ejecutar la totalidad se su labor efectivamente, lo que significa que el jalar el gatillo e impactar su blanco es tan solo la cereza arriba del pastel.

La labor de un francotirador se divide en dos :

Misión técnica

Misión de ejecución

La misión técnica consiste en el estudio detallado de los movimientos y hábitos de su presa, así como sus rutas habituales de operación, para así saber cómo y dónde el francotirador habrá de cerrar el perímetro de ejecución.

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La misión de ejecución de un francotirador comenzará dos o tres días antes de jalar el gatillo y es en esos momentos de preparación donde se determinara si la misión será exitosa o un rotundo fracaso.

Lo primero que tendrá que hacer un franco tirador  será escoger una locación de donde ha de ejecutar su misión fatal.

Una vez escogida esta posición, un buen francotirador, si pretende tener éxito, debe convertirse en aquella posición para evitar a toda costa ser detectado por cualquier ojo humano o digital, ya que de ser detectado, su misión fracasará y el francotirador morirá.

Una vez que el francotirador se ha convertido en aquella posición por el buen uso de camuflaje e ingenio, él debe de observar muchas veces por un día o dos todo el terreno, para detectar la presencia de otro posible francotirador.

Al hacer esto, un francotirador nunca buscara la presencia física de su contraparte, ya que nunca lo encontrará, sino que buscará síntomas de su presencia, como serán objetos ligeramente en distinta posición que anteriormente (por lo que debe estudiar el terreno a la perfección) o cambios en la proyección de la luz en techos y ventanas, ya que eso puede ser el reflejo mal cuidado de la mira de otro francotirador.

Los guardias de seguridad deben contrarrestar esta amenaza por sus propios medios y el saber esto aumenta sus posibilidades de éxito.

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