El cambio

La semana pasada, después de ir al banco para solicitar una tarjeta de crédito en línea para mi viaje de la semana entrante, vi en las noticias un reportaje de los países que tienen los índices criminales más bajos del mundo.

Todos sabemos que los países con índices más bajos de homicidios son los países de primer mundo, ya que la actitud de la mayoría de los ciudadanos del primer mundo es muy distinta a la actitud de los ciudadanos que viven en el tercer mundo.

La gran mayoría de las veces esto es más que natural, debido a que las personas en el tercer mundo no tienen ningún interés por la ética, debido a que el uso de ésta casi todas las veces les llevará a un fracaso seguro, mientras que en el primer mundo, aquel que no utiliza la ética será castigado severamente y certeramente fracasará.

delincuencia

Esto es algo muy normal, ya que en el tercer mundo los ciudadanos saben que al ser éticos, sus gobiernos simplemente se aprovecharán mucho más de ellos y los abusarán de una manera aún más grotesca.

Es por esta razón que muchas personas podemos excusar a las personas en el tercer mundo por comportarse de la manera que lo hacen y esperar todas las veces que las personas en los países de primer mundo sean éticas y derechas, ya que no tienen por qué no serlo.

Sin embargo, debemos de saber que todos los paradigmas tienen excepciones y que el verdadero cambio de un país y consecuentemente de una sociedad se encuentra y es posible solo en la mente del ser humano.

Naturalmente, una parte importantísima del cambio es la actitud y la acciones que tome el gobierno para implementarlo, ya que el cuerpo de un dragón, sin importar qué tan fuerte sea su cuerpo, comienza por la cabeza; sin embargo, también es posible que la cola de un dragón obligue a la cabeza a moverse, simplemente expresando un dolor que aunque empiece al final de la bestia llegará hasta la cabeza.

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Un buen ejemplo de este fenómeno del cambio absoluto y radical es el caso del Japón y de su gente, pues el día de hoy es uno de los lugares con menos actividad criminal registrada anualmente.

Uno podría pensar que esto es porque la naturaleza del japonés es tranquila y refractiva, por lo que hace posibles estos cambios; sin embargo, no lo es así.

Debido a que cada pueblo es juzgado por su historia, Japón, de juzgarlo por estos parámetros, es en sí una nación de personas muy ordenadas, pero también excesivamente violentas, quienes hasta hace poco practicaban el suicidio como una forma de penitencia por sus faltas, así como por sus fallas.

Sin embargo, el Japón, aunque ha mantenido su orden y su disciplina, ha reducido su violencia interna que tanto les caracterizaba.

A su vez, hemos de mencionar que este cambio no comenzó por el gobierno, sino por su gente, un movimiento que eventualmente hizo a las cabezas voltear hacia otro lado.

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